Ir al contenido

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Oración de la Noche

TEC - 1979 (Español) · Tempo Comum

El texto se actualiza cada día y se prepara directamente a partir de esta edición del Libro de Oración.

Oración de la Noche

El Señor nos conceda, en su poder, una noche apacible y un final feliz. Amén.

Nuestro socorro está en el nombre del Señor;

Que hizo los cielos y la tierra.

Confesión de pecado

Confesemos a Dios nuestros pecados.

Se puede guardar un período de silencio.

Oficiante y pueblo:

Dios de poder, nuestro Padre celestial: Hemos pecado contra ti por nuestra propia culpa de pensamiento, palabra y obra y en lo que hemos dejado sin hacer. Por amor de tu Hijo Jesucristo, perdona todas nuestras ofensas; y haz que te sirvamos con vida renovada para gloria de tu nombre. Amén.

Dios, en su poder, nos perdone de todos nuestros pecados y nos dé la gracia y fortaleza del Espíritu Santo. Amén.

Invitatorio y salterio

Apresúrate, Dios, para salvarnos.

Date prisa, Señor, en socorrernos.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:

Como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Excepto en Cuaresma, se agrega: ¡Aleluya!

Salmo 4 (Cum invocarem)

1 Cuando te llame, respóndeme, defensor mío; * cuando estoy en aprietos, líbrame; ten compasión y escucha mi plegaria. 2 «¿Hasta cuándo, mortales, ultrajarán mi gloria? * ¿Por qué adoran mentiras, falsedades, dioses vanos?» 3 Sepan que Dios bendice al fiel; * el Señor me oirá cuando lo llame. 4 Tiemblen y no pequen; * mediten en sus lechos en silencio. 5 Ofrezcan sacrificios justos * y pongan su confianza en Dios. 6 Muchos dicen: «¡Ojalá vengan épocas mejores!» * Ilumínanos, Señor, con tu semblante. 7 Has puesto más alegría en mi corazón * que quienes traen cosechas y vendimias. 8 Me acuesto en paz y me duermo enseguida; * por ti, Señor, vivo libre de peligros.

Salmo 31 (In te, Domine, speravi)

1 En ti, Señor, espero; nunca sea yo avergonzado; * en tu justicia líbrame. 2 Inclina tu oído; * apresúrate a librarme. 3 Sé mi peñasco, la torre que me salve, pues eres mi roca y mi castillo; * dirige y guíame, por amor de tu nombre. 4 Sácame de la red que me han tendido, * porque tú eres mi torre de defensa. 5 En tus manos encomiendo mi espíritu, * porque tú me has redimido, Señor, Dios de la verdad.

Salmo 91 (Qui habitat)

1 Quien habita al abrigo del Altísimo * vive a la sombra del Todopoderoso. 2 Le dirá al Señor: «Tú eres mi refugio y mi castillo, * mi Dios en quien confío». 3 Porque te librará de la trampa del cazador * y de la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá; bajo sus alas te refugiarás; * escudo y defensa es su verdad. 5 No temerás el terror de la noche * ni flecha que vuele de día, 6 ni la pestilencia que acecha en las tinieblas, * ni la plaga que azota en pleno día. 7 Mil caerán a tu lado y diez mil a tu derecha, * pero a ti no te afectará. 8 Con solo abrir los ojos, * verás la recompensa del malvado. 9 Porque hiciste del Señor tu refugio * y del Altísimo, tu morada. 10 No habrá mal que caiga sobre ti * ni calamidad que se acerque a tu morada. 11 Porque ordenará a sus ángeles * que te cuiden en todos tus caminos. 12 En sus manos te sostendrán * y no habrá piedra que te haga tropezar. 13 Aplastarás al león y a la serpiente; * pisarás a la víbora y al tigre. 14 Yo libero a quien me ama; * elevo a quien conoce mi nombre. 15 Me llamará y le responderé; * en sus angustias, lo acompañaré; lo rescataré y lo honraré, 16 lo saciaré con larga vida * y le mostraré mi salvación.

Salmo 134 (Ecce nunc)

1 Bendigan al Señor quienes lo sirven * y pasan la noche en la casa de Dios. 2 Alcen las manos hacia el lugar santo; * Dios, creador de cielo y tierra, los bendiga desde Sion.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:

Como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Las lecturas

Vengan a mí, todos ustedes que están cansados y cargados, y yo los haré descansar. Carguen mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso. Porque mi yugo es fácil y mi carga, liviana.

Demos gracias a Dios.

Oraciones

En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu;

Pues tú me has redimido, Dios de la verdad.

Guárdame, Señor, como la niña de tus ojos;

Escóndeme bajo la sombra de tus alas.

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Oficiante y pueblo:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, ahora y por siempre. Amén.

Señor, escucha nuestra oración;

Y atiende nuestra súplica.

Oremos.

Visita, Señor, este lugar, y aleja de él las trampas que tiende el enemigo; que tus ángeles se queden con nosotros, guardándonos en paz; y que tu bendición siempre esté sobre nosotros; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Acompaña, buen Señor, a cada persona que esta noche trabaja, se desvela o se lamenta, y haz que tus ángeles cobijen a quienes duermen. Cuida al enfermo, da reposo al fatigado, bendice al moribundo, alivia al que sufre, apiádate del afligido, y protege al gozoso; por tu amor y tu ternura. Amén.

Conclusión

Guíanos, Señor, despiertos, y guárdanos dormidos; que, despiertos, velemos con Cristo, y, dormidos, descansemos en paz.

Ahora deja, Señor, que me vaya en paz, * conforme a lo que habías prometido; porque mis ojos han visto al Salvador * que has preparado ante los pueblos: luz que ilumina a las naciones * y gloria de Israel, tu pueblo. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo; * como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Guíanos, Señor, despiertos, y guárdanos dormidos; que, despiertos, velemos con Cristo, y, dormidos, descansemos en paz.

Bendigamos al Señor.

Demos gracias a Dios.

Que Dios, poderoso y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos bendiga y guarde. Amén.