Versículos de apertura
Quien oficia comienza con uno o más de los siguientes versículos, o de aquellos de las páginas 33-36; o se puede comenzar con el Orden de Adoración para el Atardecer en las páginas 61-65, continuando con el salmo o salmos designados; o bien con el versículo «Apresúrate, Dios, para salvarnos» en la página 69.
Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Confesión de pecado
Se puede decir la siguiente confesión de pecados; o se puede pasar directamente a «Apresúrate, Dios, para salvarnos».
Confesemos nuestros pecados contra Dios y nuestro prójimo.
Se puede guardar un periodo de silencio.
Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti de pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y por lo que hemos dejado sin hacer. No te hemos amado de todo corazón; no hemos amado al prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y caminaremos en tus sendas para gloria de tu nombre. Amén.
Dios Todopoderoso se apiade de ustedes, perdone todos sus pecados por nuestro Señor Jesucristo, los fortalezca en toda virtud, y por el poder del Espíritu Santo los guarde en la vida eterna. Amén.
Invitatorio y salterio
Todos de pie.
Apresúrate, Dios, para salvarnos.
Date prisa, Señor, en socorrernos.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:
Como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.
Excepto en Cuaresma, se agrega: ¡Aleluya!
Himno de la Luz Gozosa
Luz gozosa, gloria clara del Padre inmortal del cielo, santo y alegre consuelo. ¡Cristo bendito, Luz santa! Al elevar este canto, al ponerse el sol, reunidos le cantamos al Dios Trino: Padre, Hijo, Espíritu Santo. ¡Digno siempre de alabanza, Hijo de Dios, luz de vida! ¡Con esta luz vespertina el universo te canta!
Los salmos del día
Salmo 49, [53]
1Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré. OID esto, pueblos todos; Escuchad, habitadores todos del mundo:
2Así los plebeyos como los nobles, El rico y el pobre juntamente.
3Mi boca hablará sabiduría; Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.
4Acomodaré á ejemplos mi oído: Declararé con el arpa mi enigma.
5¿Por qué he de temer en los días de adversidad, Cuando la iniquidad de mis insidiadores me cercare?
6Los que confían en sus haciendas, Y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
7Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar á Dios su rescate.
8(Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se hará jamás;)
9Que viva adelante para siempre, Y nunca vea la sepultura.
10Pues se ve que mueren los sabios, Así como el insensato y el necio perecen, Y dejan á otros sus riquezas.
11En su interior tienen que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para generación y generación: Llamaron sus tierras de sus nombres.
12Mas el hombre no permanecerá en honra: Es semejante á las bestias que perecen.
13Este su camino es su locura: Con todo, corren sus descendientes por el dicho de ellos. (Selah.)
14Como rebaños serán puestos en la sepultura; La muerte se cebará en ellos; Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana: Y se consumirá su bien parecer en el sepulcro de su morada.
15Empero Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, Cuando me tomará. (Selah.)
16No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa;
17Porque en muriendo no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria.
18Si bien mientras viviere, dirá dichosa á su alma: Y tú serás loado cuando bien te tratares.
19Entrará á la generación de sus padres: No verán luz para siempre.
20El hombre en honra que no entiende, Semejante es á las bestias que perecen.
Al final del salmo (o los salmos) se canta o se dice:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:
Como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.
Las lecturas
Se proclaman una o dos lecturas, según corresponda; quien lee dice:
Lectura de Juan 11:1-16.
1ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.
2(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos)
3Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.
4Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
5Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.
6Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.
7Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.
8Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?
9Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.
10Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.
11Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.
12Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.
13Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.
14Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;
15Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.
16Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.
Palabra de Dios.
Demos gracias a Dios.
12 Cántico de la creación (Benedicite omnia opera Domini)
¡Bendigan a Dios todas las obras del Señor! * Alábenlo siempre y canten su grandeza. En la órbita de su poder, bendigan al Señor, * alábenlo siempre y canten su grandeza. Bendigan a Dios, ángeles y poderes del Señor, * los cielos y las aguas de los cielos. Sol, luna y estrellas de los cielos, bendigan al Señor. * Alábenlo siempre y canten su grandeza. Bendigan a Dios, todas las lluvias y el rocío, * todos los vientos, el fuego y el calor. Invierno y verano, bendigan al Señor. * Alábenlo siempre y canten su grandeza. Bendigan al Señor, fríos y heladas, * copos de nieve y gotas de rocío. Escarchas y hielos, bendigan al Señor, * alábenlo siempre y canten su grandeza. Que la noche y el día bendigan al Señor, * manto de oscuridad y luz brillante. Nubarrones y truenos, bendigan al Señor, * alábenlo siempre y canten su grandeza. Bendiga al Señor la tierra entera, * alábelo siempre y cante su grandeza. Bendigan a Dios, montañas, cerros, y todo lo que brota de la tierra. * Alábenlo siempre y canten su grandeza. Bendigan a Dios, ríos, arroyos, y mares, * ballenas y criaturas de las aguas. Aves del cielo, bendigan al Señor, * alábenlo siempre y canten su grandeza. Bendigan a Dios, bestias salvajes, * todos los rebaños y el ganado. Mujeres y hombres, en todo lugar, bendigan al Señor, * alábenlo siempre y canten su grandeza. El pueblo de Dios bendiga al Señor; * alábenlo siempre y canten su grandeza. Bendigan a Dios, sacerdotes y siervos del Señor, * alábenlo siempre y canten su grandeza. Bendigan a Dios, almas de los justos, * alábenlo siempre y canten su grandeza. Santas, santos y gente humilde, bendigan al Señor, * alábenlo siempre y canten su grandeza. Bendigamos a Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo; * alabémoslo siempre y cantemos su grandeza. Poderoso en el cielo, bendigamos a Dios, * alabémoslo siempre y cantemos su grandeza.
17 Cántico de Simeón (Nunc dimittis)
Ahora deja, Señor, que me vaya en paz, * conforme a lo que habías prometido; porque mis ojos han visto al Salvador * que has preparado ante los pueblos: luz que ilumina a las naciones * y gloria de Israel, tu pueblo. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo; * como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Credo de los apóstoles
Oficiante y pueblo, de pie, recitan:
Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de la santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.
Las oraciones
El pueblo, de pie o de rodillas.
El Señor esté con ustedes.
Y también contigo.
Oremos.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Oficiante y pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, ahora y por siempre. Amén.
Muéstranos, Señor, tu gran piedad;
Y concédenos tu salvación.
Reviste de justicia a quienes te sirven.
Que tu pueblo cante jubiloso.
Danos, Señor, paz en todo el mundo;
Pues solo en ti vivimos libres de peligro.
Cuida y protege a esta nación;
Guíanos por caminos de justicia y de verdad.
Haz que tus sendas se conozcan en la tierra;
Tu salud y salvación, en las naciones.
No dejes que olvidemos a los necesitados;
Ni robemos la esperanza de los pobres.
Crea en nosotros corazones puros;
Y que tu Espíritu Santo nos sostenga.
Colecta del día
Miércoles después de 14.º Domingo de Tiempo Ordinario
Concédenos, gran Dios, que confiemos en ti de todo corazón; pues, tal como resistes a quienes en su orgullo confían en su propia fuerza, tampoco abandones nunca a quienes se enorgullecen de recibir tu gracia; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.
Colecta del día
Constance y sus compañeros, 1878
Dios bondadoso, que nos acercaste a una incontable multitud de ángeles y de almas justas hechas perfectas en ti: Haz que en nuestro peregrinar terrenal moremos en su compañía, y que participemos de su júbilo en nuestra patria celestial; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina ahora y siempre. Amén.
Colecta por la protección divina
Miércoles
Señor, vida de los que viven, luz de los fieles, fuerza de trabajadores y reposo de los muertos: Te damos gracias por las bendiciones recibidas en el día que termina, y te pedimos humildemente protección durante la noche que se acerca. Que tu mano nos proteja hasta el amanecer; por aquel que murió por nosotros y resucitó, tu Hijo Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.
Colecta por la protección divina
Señor, vida de los que viven, luz de los fieles, fuerza de trabajadores y reposo de los muertos: Te damos gracias por las bendiciones recibidas en el día que termina, y te pedimos humildemente protección durante la noche que se acerca. Que tu mano nos proteja hasta el amanecer; por aquel que murió por nosotros y resucitó, tu Hijo Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.
Oración por la misión
Señor, que en tus siervos manifiestas las señales de tu presencia: Envíanos el Espíritu de amor para que, en mutua compañía, tu gracia crezca en abundancia entre nosotros, por Cristo Jesús nuestro Señor. Amén.
Acción de Gracias de uso General
Oficiante y pueblo:
Dios de todo poder, Padre de toda piedad, aunque servidores indignos, con humildad te agradecemos tu bondad y tu ternura hacia nosotros y hacia todo lo que has creado. Te bendecimos por crearnos, preservarnos y por todas las bendiciones de la vida, pero sobre todo por tu amor incalculable al redimir al mundo por nuestro Señor Jesucristo; por los medios de tu gracia y la esperanza de vivir en gloria. Te rogamos que, conscientes de tus favores y agradecidos de todo corazón, proclamemos tu alabanza no solo con los labios, sino también con nuestras vidas, dedicándonos a servirte y caminando día a día en santidad y rectitud ante ti; por Jesucristo nuestro Señor. A él, a ti, y al Espíritu Santo sean el honor y la gloria por siempre. Amén.
Oración de san Juan Crisóstomo
Dios de todo poder: Por tu gracia nos has concedido que elevemos hoy en armonía una misma súplica; y nos has prometido por tu Hijo amado que, cuando dos o tres se reúnan en tu nombre, allí estarás con nosotros: Cumple ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga, y danos a conocer tu verdad en este mundo y en el mundo venidero, vida eterna. Amén.
Conclusión
Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo nos acompañen siempre. Amén. 2 Corintios 13:14