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miércoles, 14 de octubre de 2026

Oración de la Mañana

TEC - 1979 (Español) · Tempo Comum

El texto se actualiza cada día y se prepara directamente a partir de esta edición del Libro de Oración.

Versículos de apertura

Quien oficia comienza con uno o más de los siguientes versículos, o diciendo «Señor, ábrenos los labios» de la página 37.

Envía tu luz y tu verdad para que me guíen y me conduzcan a tu monte santo y a tu morada.

Confesión de pecado

Se puede continuar con la confesión de pecados; o bien, quien oficia puede pasar directamente a «Señor, ábrenos los labios» en la página 37.

Confesemos nuestros pecados contra Dios y nuestro prójimo.

Se puede guardar un periodo de silencio.

Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti de pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y por lo que hemos dejado sin hacer. No te hemos amado de todo corazón; no hemos amado al prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y caminaremos en tus sendas para gloria de tu nombre. Amén.

Dios Todopoderoso se apiade de ustedes, perdone todos sus pecados por nuestro Señor Jesucristo, los fortalezca en toda virtud, y por el poder del Espíritu Santo los guarde en la vida eterna. Amén.

Invitatorio y salterio

Todos de pie.

Señor, ábrenos los labios.

Y nuestra boca proclamará tu alabanza.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:

Como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Excepto en Cuaresma, se agrega: ¡Aleluya!

Del Señor es la tierra, porque la hizo. ¡Vengan, adorémoslo!

¡Cante al SEÑOR toda la tierra! * Sirvan al SEÑOR con alegría; vengan cantando a su presencia. Reconozcan que el SEÑOR es Dios; * Dios nos hizo y somos suyos, su pueblo, el rebaño que apacienta. Entren por sus puertas dando gracias; lleguen a sus atrios alabando; * denle gracias y bendigan su nombre. Porque DIOS es bueno; su misericordia, eterna; * y su lealtad, por todas las generaciones.

Los salmos del día

Salmo 119:1-24

1ALEPH. BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; Los que andan en la ley de Jehová.

2Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan:

3Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.

4Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos.

5Ojalá fuesen ordenados mis caminos A observar tus estatutos!

6Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese á todos tus mandamientos.

7Te alabaré con rectitud de corazón, Cuando aprendiere los juicios de tu justicia.

8Tus estatutos guardaré: No me dejes enteramente.

9BETH. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

10Con todo mi corazón te he buscado: No me dejes divagar de tus mandamientos.

11En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.

12Bendito tú, oh Jehová: Enséñame tus estatutos.

13Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.

14Heme gozado en el camino de tus testimonios, Como sobre toda riqueza.

15En tus mandamientos meditaré, Consideraré tus caminos.

16Recrearéme en tus estatutos: No me olvidaré de tus palabras.

17GIMEL. Haz bien á tu siervo; que viva Y guarde tu palabra.

18Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.

19Advenedizo soy yo en la tierra: No encubras de mí tus mandamientos.

20Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.

21Destruiste á los soberbios malditos, Que se desvían de tus mandamientos.

22Aparta de mí oprobio y menosprecio; Porque tus testimonios he guardado.

23Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí: Mas tu siervo meditaba en tus estatutos.

24Pues tus testimonios son mis deleites, Y mis consejeros.

Al final del salmo (o los salmos) se canta o se dice:

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:

Como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Las lecturas

Se proclaman una o dos lecturas, según corresponda; quien lee dice:

Lectura de Jonás 1:17--2:10.

17(H2-1) MAS Jehová había prevenido un gran pez que tragase á Jonás: y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.

1(H2-2) Y oró Jonás desde el vientre del pez á Jehová su Dios.

2(H2-3) Y dijo: Clamé de mi tribulación á Jehová, Y él me oyó; Del vientre del sepulcro clamé, Y mi voz oiste.

3(H2-4) Echásteme en el profundo, en medio de los mares, Y rodeóme la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.

4(H2-5) Y yo dije: Echado soy de delante de tus ojos: Mas aun veré tu santo templo.

5(H2-6) Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; La ova se enredó á mi cabeza.

6(H2-7) Descendí á las raíces de los montes; La tierra echó sus cerraduras sobre mí para siempre: Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.

7(H2-8) Cuando mi alma desfallecía en mí, acordéme de Jehová; Y mi oración entró hasta ti en tu santo templo.

8(H2-9) Los que guardan las vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan.

9(H2-10) Yo empero con voz de alabanza te sacrificaré; Pagaré lo que prometí. La salvación pertenece á Jehová.

10(H2-11) Y mandó Jehová al pez, y vomitó á Jonás en tierra.

Palabra de Dios.

Demos gracias a Dios.

11 Tercer cántico de Isaías (Surge illuminare)

¡Levántate y brilla, que llegó tu luz, * y la gloria de Dios te ha iluminado! Las tinieblas cubrirán la tierra; * y la oscuridad, los pueblos, pero Dios amanecerá sobre ti, * y su gloria en ti descansará. A tu luz andarán las naciones; * los gobernantes, al brillo de tu aurora. Tus puertas estarán siempre abiertas; * no se cerrarán ni de día ni de noche. Te llamarán «Ciudad del Señor, * Sion del Santo de Israel». Nunca más oirás de violencia en tu tierra * ni de destrucción y ruina dentro de tus fronteras. Llamarás a tus muros «Salvación», * y a tus puertas «Alabanza». Ya no necesitarás la luz del sol durante el día * ni el brillo de la luna por la noche. El Señor mismo será tu luz eterna; * Dios será tu gloria. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: * como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Lectura de Hechos 27:9-26.

9Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo amonestaba,

10Diciéndoles: Varones, veo que con trabajo y mucho daño, no sólo de la cargazón y de la nave, mas aun de nuestras personas, habrá de ser la navegación.

11Mas el centurión creía más al piloto y al patrón de la nave, que á lo que Pablo decía.

12Y no habiendo puerto cómodo para invernar, muchos acordaron pasar aún de allí, por si pudiesen arribar á Fenice é invernar allí, que es un puerto de Creta que mira al Nordeste y Sudeste.

13Y soplando el austro, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, alzando velas, iban cerca de la costa de Creta.

14Mas no mucho después dió en ella un viento repentino, que se llama Euroclidón.

15Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, la dejamos, y erámos llevados.

16Y habiendo corrido á sotavento de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife:

17El cual tomado, usaban de remedios, ciñendo la nave; y teniendo temor de que diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran así llevados.

18Mas siendo atormentados de una vehemente tempestad, al siguiente día alijaron;

19Y al tercer día nosotros con nuestras manos arrojamos los aparejos de la nave.

20Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos días, y viniendo una tempestad no pequeña, ya era perdida toda la esperanza de nuestra salud.

21Entonces Pablo, habiendo ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no partir de Creta, y evitar este inconveniente y daño.

22Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona de vosotros, sino solamente de la nave.

23Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios del cual yo soy, y al cual sirvo,

24Diciendo: Pablo, no temas; es menester que seas presentado delante de César; y he aquí, Dios te ha dado todos los que navegan contigo.

25Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho;

26Si bien es menester que demos en una isla.

Palabra de Dios.

Demos gracias a Dios.

16 Cántico de Zacarías (Benedictus Dominus Deus)

Bendito es el Señor Dios de Israel * que ha venido a liberar su pueblo. Nos levantó un poderoso liberador * de la casa de David, su siervo, según había prometido desde antaño * por boca de sus fieles profetas para salvarnos de nuestros enemigos, * de la mano de los que nos odian. A nuestros antepasados prometió misericordia * y siempre recordar su pacto santo. A nuestro padre Abrahán le prometió * que, librados del poder del enemigo, podríamos adorarlo toda la vida sin temor * en santidad y justicia ante sus ojos. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo; * porque abrirás el camino delante del Señor y a su pueblo le darás a conocer * la salvación por el perdón de sus pecados. En la entrañable compasión de nuestro Dios, * la aurora romperá y brillará para quienes viven bajo la sombra de muerte, * y guiará nuestros pasos por caminos de paz. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo; * como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los apóstoles

Oficiante y pueblo, de pie, recitan:

Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de la santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.

Las oraciones

El pueblo, de pie o de rodillas.

El Señor esté con ustedes.

Y también contigo.

Oremos.

Oficiante y pueblo:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, ahora y por siempre. Amén.

Señor, salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad;

Sostennos y guíanos ahora y siempre.

Día a día te bendecimos;

Y alabamos tu nombre eternamente.

De todo pecado guárdanos hoy;

Ten piedad de nosotros.

Muéstranos tu amor y tu misericordia;

Porque en ti ponemos la confianza.

En ti, Señor, está nuestra esperanza;

No dejes que esperemos en vano.

Colecta del día

Miércoles después de 19.º Domingo de Tiempo Ordinario

Dios generoso, haz que tu gracia vaya siempre detrás y delante de nosotros para que hagamos buenas obras sin cesar; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.

Colecta del día

Samuel Isaac Joseph Schereschewsky, obispo de Shanghái, 1906

Padre Celestial, Pastor de tu pueblo: Te damos gracias por tu siervo Samuel Isaac Joseph Schereschewsky, obispo de Shanghái, que fielmente ha cuidado y alimentado tu rebaño; haz que, siguiendo el ejemplo de su vida santa, podamos, por tu gracia, llegar a la plenitud de la estatura de nuestro Salvador Jesucristo; que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.

Colecta por la gracia divina

Miércoles

Dios, Padre poderoso y eterno: nos has hecho llegar sanos y salvos a este nuevo día; guárdanos con tu gran poder para que no caigamos en pecado ni nos rindamos frente a la adversidad, y dirígenos a cumplir tu voluntad; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Colecta por la gracia divina

Dios, Padre poderoso y eterno: nos has hecho llegar sanos y salvos a este nuevo día; guárdanos con tu gran poder para que no caigamos en pecado ni nos rindamos frente a la adversidad, y dirígenos a cumplir tu voluntad; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por la misión

Dios Padre, que de una sangre hiciste todas las naciones de la tierra y enviaste a tu bendito Hijo a predicar la paz en la cercanía y en la lejanía: Haz que todo pueblo te busque y te encuentre; trae a las naciones a tu redil; derrama tu Espíritu sobre todo ser; y apresura la venida de tu reino; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Acción de Gracias de uso General

Oficiante y pueblo:

Dios de todo poder, Padre de toda piedad, aunque servidores indignos, con humildad te agradecemos tu bondad y tu ternura hacia nosotros y hacia todo lo que has creado. Te bendecimos por crearnos, preservarnos y por todas las bendiciones de la vida, pero sobre todo por tu amor incalculable al redimir al mundo por nuestro Señor Jesucristo; por los medios de tu gracia y la esperanza de vivir en gloria. Te rogamos que, conscientes de tus favores y agradecidos de todo corazón, proclamemos tu alabanza no solo con los labios, sino también con nuestras vidas, dedicándonos a servirte y caminando día a día en santidad y rectitud ante ti; por Jesucristo nuestro Señor. A él, a ti, y al Espíritu Santo sean el honor y la gloria por siempre. Amén.

Oración de san Juan Crisóstomo

Dios de todo poder: Por tu gracia nos has concedido que elevemos hoy en armonía una misma súplica; y nos has prometido por tu Hijo amado que, cuando dos o tres se reúnan en tu nombre, allí estarás con nosotros: Cumple ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga, y danos a conocer tu verdad en este mundo y en el mundo venidero, vida eterna. Amén.

Conclusión

Bendigamos al Señor.

Demos gracias a Dios.

Gloria a Dios cuyo poder, activo en nosotros, puede realizar infinitamente más de lo que podemos pedir o pensar: gloria a él por siempre en la Iglesia, en Cristo Jesús. Amén. Efesios 3:20, 21