Versículos de apertura
Quien oficia comienza con uno o más de los siguientes versículos, o diciendo «Señor, ábrenos los labios» de la página 37.
Me alegré cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor».
Confesión de pecado
Se puede continuar con la confesión de pecados; o bien, quien oficia puede pasar directamente a «Señor, ábrenos los labios» en la página 37.
Confesemos nuestros pecados contra Dios y nuestro prójimo.
Se puede guardar un periodo de silencio.
Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti de pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y por lo que hemos dejado sin hacer. No te hemos amado de todo corazón; no hemos amado al prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y caminaremos en tus sendas para gloria de tu nombre. Amén.
Dios Todopoderoso se apiade de ustedes, perdone todos sus pecados por nuestro Señor Jesucristo, los fortalezca en toda virtud, y por el poder del Espíritu Santo los guarde en la vida eterna. Amén.
Invitatorio y salterio
Todos de pie.
Señor, ábrenos los labios.
Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:
Como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.
Excepto en Cuaresma, se agrega: ¡Aleluya!
Del Señor es la tierra, porque la hizo. ¡Vengan, adorémoslo!
¡Cante al SEÑOR toda la tierra! * Sirvan al SEÑOR con alegría; vengan cantando a su presencia. Reconozcan que el SEÑOR es Dios; * Dios nos hizo y somos suyos, su pueblo, el rebaño que apacienta. Entren por sus puertas dando gracias; lleguen a sus atrios alabando; * denle gracias y bendigan su nombre. Porque DIOS es bueno; su misericordia, eterna; * y su lealtad, por todas las generaciones.
Los salmos del día
Salmo 119:49-72
49ZAYIN. Acuérdate de la palabra dada á tu siervo, En la cual me has hecho esperar.
50Esta es mi consuelo en mi aflicción: Porque tu dicho me ha vivificado.
51Los soberbios se burlaron mucho de mí: Mas no me he apartado de tu ley.
52Acordéme, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y consoléme.
53Horror se apoderó de mí, á causa De los impíos que dejan tu ley.
54Cánticos me fueron tus estatutos En la mansión de mis peregrinaciones.
55Acordéme en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley.
56Esto tuve, Porque guardaba tus mandamientos.
57JET. Mi porción, oh Jehová, Dije, será guardar tus palabras.
58Tu presencia supliqué de todo corazón: Ten misericordia de mí según tu palabra.
59Consideré mis caminos, Y torné mis pies á tus testimonios.
60Apresuréme, y no me retardé En guardar tus mandamientos.
61Compañía de impíos me han robado: Mas no me he olvidado de tu ley.
62A media noche me levantaba á alabarte Sobre los juicios de tu justicia.
63Compañero soy yo de todos los que te temieren Y guardaren tus mandamientos.
64De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra: Enséñame tus estatutos.
65TETH. Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme á tu palabra.
66Enséñame bondad de sentido y sabiduría; Porque tus mandamientos he creído.
67Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.
68Bueno eres tú, y bienhechor: Enséñame tus estatutos.
69Contra mí forjaron mentira los soberbios: Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
70Engrasóse el corazón de ellos como sebo; Mas yo en tu ley me he deleitado.
71Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos.
72Mejor me es la ley de tu boca, Que millares de oro y plata.
Al final del salmo (o los salmos) se canta o se dice:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:
Como era en el principio, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.
Las lecturas
Se proclaman una o dos lecturas, según corresponda; quien lee dice:
Lectura de Job 29:1; 30:1-2, 16-31.
1Y VOLVIO Job á tomar su propósito, y dijo:
1MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; Cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.
2Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, En los cuales había perecido con el tiempo?
16Y ahora mi alma está derramada en mí; Días de aflicción me han aprehendido.
17De noche taladra sobre mí mis huesos, Y mis pulsos no reposan.
18Con la grande copia de materia mi vestidura está demudada; Cíñeme como el cuello de mi túnica.
19Derribóme en el lodo, Y soy semejante al polvo y á la ceniza.
20Clamo á ti, y no me oyes; Preséntome, y no me atiendes.
21Haste tornado cruel para mí: Con la fortaleza de tu mano me amenazas.
22Levantásteme, é hicísteme cabalgar sobre el viento, Y disolviste mi sustancia.
23Porque yo conozco que me reduces á la muerte; Y á la casa determinada á todo viviente.
24Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿Clamarán los sepultados cuando él los quebrantare?
25¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
26Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; Y cuando esperaba luz, la oscuridad vino.
27Mis entrañas hierven, y no reposan; Días de aflicción me han sobrecogido.
28Denegrido ando, y no por el sol: Levantádome he en la congregación, y clamado.
29He venido á ser hermano de los dragones, Y compañero de los buhos.
30Mi piel está denegrida sobre mí, Y mis huesos se secaron con ardentía.
31Y hase tornado mi arpa en luto, Y mi órgano en voz de lamentadores.
Palabra de Dios.
Demos gracias a Dios.
11 Tercer cántico de Isaías (Surge illuminare)
¡Levántate y brilla, que llegó tu luz, * y la gloria de Dios te ha iluminado! Las tinieblas cubrirán la tierra; * y la oscuridad, los pueblos, pero Dios amanecerá sobre ti, * y su gloria en ti descansará. A tu luz andarán las naciones; * los gobernantes, al brillo de tu aurora. Tus puertas estarán siempre abiertas; * no se cerrarán ni de día ni de noche. Te llamarán «Ciudad del Señor, * Sion del Santo de Israel». Nunca más oirás de violencia en tu tierra * ni de destrucción y ruina dentro de tus fronteras. Llamarás a tus muros «Salvación», * y a tus puertas «Alabanza». Ya no necesitarás la luz del sol durante el día * ni el brillo de la luna por la noche. El Señor mismo será tu luz eterna; * Dios será tu gloria. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: * como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura de Hechos 14:19-28.
19Entonces sobrevinieron unos Judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron á la multitud, y habiendo apedreado á Pablo, le sacaron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.
20Mas rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad y un día después, partió con Bernabé á Derbe.
21Y como hubieron anunciado el evangelio á aquella ciudad, y enseñado á muchos, volvieron á Listra, y á Iconio, y á Antioquía,
22Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
23Y habiéndoles constituído ancianos en cada una de las iglesias, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en el cual habían creído.
24Y pasando por Pisidia vinieron á Pamphylia.
25Y habiendo predicado la palabra en Perge, descendieron á Atalia;
26Y de allí navegaron á Antioquía, donde habían sido encomendados á la gracia de Dios para la obra que habían acabado.
27Y habiendo llegado, y reunido la iglesia, relataron cuán grandes cosas había Dios hecho con ellos, y cómo había abierto á los Gentiles la puerta de la fe.
28Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos.
Palabra de Dios.
Demos gracias a Dios.
16 Cántico de Zacarías (Benedictus Dominus Deus)
Bendito es el Señor Dios de Israel * que ha venido a liberar su pueblo. Nos levantó un poderoso liberador * de la casa de David, su siervo, según había prometido desde antaño * por boca de sus fieles profetas para salvarnos de nuestros enemigos, * de la mano de los que nos odian. A nuestros antepasados prometió misericordia * y siempre recordar su pacto santo. A nuestro padre Abrahán le prometió * que, librados del poder del enemigo, podríamos adorarlo toda la vida sin temor * en santidad y justicia ante sus ojos. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo; * porque abrirás el camino delante del Señor y a su pueblo le darás a conocer * la salvación por el perdón de sus pecados. En la entrañable compasión de nuestro Dios, * la aurora romperá y brillará para quienes viven bajo la sombra de muerte, * y guiará nuestros pasos por caminos de paz. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo; * como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Credo de los apóstoles
Oficiante y pueblo, de pie, recitan:
Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de la santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.
Las oraciones
El pueblo, de pie o de rodillas.
El Señor esté con ustedes.
Y también contigo.
Oremos.
Oficiante y pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, ahora y por siempre. Amén.
Señor, salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad;
Sostennos y guíanos ahora y siempre.
Día a día te bendecimos;
Y alabamos tu nombre eternamente.
De todo pecado guárdanos hoy;
Ten piedad de nosotros.
Muéstranos tu amor y tu misericordia;
Porque en ti ponemos la confianza.
En ti, Señor, está nuestra esperanza;
No dejes que esperemos en vano.
Colecta del día
Miércoles después de 14.º Domingo de Tiempo Ordinario
Concédenos, gran Dios, que confiemos en ti de todo corazón; pues, tal como resistes a quienes en su orgullo confían en su propia fuerza, tampoco abandones nunca a quienes se enorgullecen de recibir tu gracia; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.
Colecta del día
Constance y sus compañeros, 1878
Dios bondadoso, que nos acercaste a una incontable multitud de ángeles y de almas justas hechas perfectas en ti: Haz que en nuestro peregrinar terrenal moremos en su compañía, y que participemos de su júbilo en nuestra patria celestial; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina ahora y siempre. Amén.
Colecta por la gracia divina
Miércoles
Dios, Padre poderoso y eterno: nos has hecho llegar sanos y salvos a este nuevo día; guárdanos con tu gran poder para que no caigamos en pecado ni nos rindamos frente a la adversidad, y dirígenos a cumplir tu voluntad; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Colecta por la gracia divina
Dios, Padre poderoso y eterno: nos has hecho llegar sanos y salvos a este nuevo día; guárdanos con tu gran poder para que no caigamos en pecado ni nos rindamos frente a la adversidad, y dirígenos a cumplir tu voluntad; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración por la misión
Dios poderoso y eterno, por cuyo Espíritu el cuerpo entero de tus fieles se gobierna y santifica: Recibe las súplicas y plegarias que te ofrecemos por toda la membresía de tu santa iglesia para que en nuestras vocaciones y ministerios podamos servirte con lealtad y devoción; por Jesucristo nuestro Señor y Liberador. Amén.
Acción de Gracias de uso General
Oficiante y pueblo:
Dios de todo poder, Padre de toda piedad, aunque servidores indignos, con humildad te agradecemos tu bondad y tu ternura hacia nosotros y hacia todo lo que has creado. Te bendecimos por crearnos, preservarnos y por todas las bendiciones de la vida, pero sobre todo por tu amor incalculable al redimir al mundo por nuestro Señor Jesucristo; por los medios de tu gracia y la esperanza de vivir en gloria. Te rogamos que, conscientes de tus favores y agradecidos de todo corazón, proclamemos tu alabanza no solo con los labios, sino también con nuestras vidas, dedicándonos a servirte y caminando día a día en santidad y rectitud ante ti; por Jesucristo nuestro Señor. A él, a ti, y al Espíritu Santo sean el honor y la gloria por siempre. Amén.
Oración de san Juan Crisóstomo
Dios de todo poder: Por tu gracia nos has concedido que elevemos hoy en armonía una misma súplica; y nos has prometido por tu Hijo amado que, cuando dos o tres se reúnan en tu nombre, allí estarás con nosotros: Cumple ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga, y danos a conocer tu verdad en este mundo y en el mundo venidero, vida eterna. Amén.
Conclusión
Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo nos acompañen siempre. Amén. 2 Corintios 13:14